Monthly Archives: febrero 2014

Aquí me pongo a bailar al compás de la vigüela

Por Germán Maggiori*

Subrayo en la página 67: “Los aspirantes al rubro malambo mayor –y los campeones de los años anteriores- se apegan a un código que obedece al viejo lema que manda que no sólo es importante ser sino parecer. Así, cualquier aspirante –o cualquier campeón- acerca de quien circulen rumores relacionados con la bebida, la juerga o, incluso, hábitos descuidados de vestimenta e higiene, recibirá un daño permanente en su prestigio.”

“Con Guillot descubrí la lectura como pasión”

Por Jorge Consiglio*

Cuando era chico, el centro de Buenos Aires (en rigor, “el centro” a secas) era para mí una abstracción, una entelequia fabricada con los relatos que mi viejo contaba en las sobremesas de las cenas. Vivíamos en Villa del Parque. Mi viejo trabajaba en Viamonte y Cerrito. Una hora en el 146. No estábamos a una gran distancia; sin embargo, a partir de su narración cimenté un espacio mítico con leyes propias. Un espacio de entidad blindada: ni siquiera el cotejo con lo real pudo alterarlo. De ese lugar me llegaron los primeros libros. No sé si estrictamente los primeros, pero son los que la memoria, con ese carácter fundacional que parece querer imponerle a todo, elige como tales.