Asesinen a Perón

Por Ignacio Montes de Oca

Durante la vida de Perón, se denunciaron numerosos planes para acabar con su vida. El único intento comprobable, además del bombardeo de la Casa Rosada en junio de 1955, ocurrió en Caracas, mientras el ex presidente transitaba sus primeros tiempos de exilio.
El 24 de mayo de 1957, a instancias del nuevo embajador argentino en Venezuela, el general Carlos Toranzo Montero, un comando argentino colocó un explosivo en el auto que usaba Perón para moverse por la ciudad. Sus asistentes, Ramón Landajo e Isaac Gilaberte, descubrieron el artefacto. En un rapto de audacia, Gilaberte decidió llevarse el auto lejos. La bomba detonó en una calle un minuto después, hiriéndolo levemente. Entre los restos de la bomba pudo descubrirse una inscripción que indicaba que había sido fabricada en Argentina.

Fragmento de Historia de la Argentina olvidada II. De la revolución libertadora al kirchnerismo (1955-2013).

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