Mi primera vez

Recuerdos de tumbas y Tom Sawyer

Por María Bjerg
Autora de El viaje de los niños y de Historias de la inmigración en la Argentina

Foto: Archivo ABC

Foto: Archivo ABC

Aunque seguramente otros libros habían pasado antes por mis manos, la primera lectura de la que guardo recuerdo es Las aventuras de Tom Sawyer. Lo leí durante unas vacaciones de verano, cuando tenía nueve años. En ese entonces vivía en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires con mis padres y mi hermana. A menudo mi madre se lamentaba de que en el lugar no hubiera una librería y que la biblioteca popular estuviese tan desprovista de libros infantiles. Por eso, cuando viajábamos a Necochea, a ochenta kilómetros de Juan N. Fernández (como se llama el pueblo), uno de los lugares de visita obligada era la librería “El Arca”. Allí…

“Con Guillot descubrí la lectura como pasión”

Por Jorge Consiglio*

Cuando era chico, el centro de Buenos Aires (en rigor, “el centro” a secas) era para mí una abstracción, una entelequia fabricada con los relatos que mi viejo contaba en las sobremesas de las cenas. Vivíamos en Villa del Parque. Mi viejo trabajaba en Viamonte y Cerrito. Una hora en el 146. No estábamos a una gran distancia; sin embargo, a partir de su narración cimenté un espacio mítico con leyes propias. Un espacio de entidad blindada: ni siquiera el cotejo con lo real pudo alterarlo. De ese lugar me llegaron los primeros libros. No sé si estrictamente los primeros, pero son los que la memoria, con ese carácter fundacional que parece querer imponerle a todo, elige como tales.