Parte III: Explotando las redes sociales

Primera parte

Segunda parte

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Por Alex Soojung-Kim Pang, autor de Enamorados de la distracción.

Otra forma de hacer algo más adictivo es hacerlo social. Los diseñadores aprendieron cómo emplear la obligación social para que sigas usando su servicio. Las aplicaciones web que ofrecen la oportunidad de invitar a tus amigos a unirse -porque si todos están registrados, hay más probabilidades de que te quedes- muestran que las redes sociales sin amigos son, bueno, aburridas.
Enamorados de la distracción 002Un buen ejemplo es la saga de Candy Crush. El juego tiene una opción para que le preguntes a tus amigos por “vidas” para seguir jugando. Esencialmente, quiere que vos reclutes a tus amigos en el juego y hacen que les ruegues para poder seguir alimentando tu adicción al Candy Crush.
Los juegos también pueden hacer que uno deje de sentirse antisocial. Drawsome, por ejemplo, es un juego con un final abierto en donde jugadores tienen que adivinar lo que dibujaron sus amigos. Pero no sólo jugás con tus amigos; el juego usa tu obligación social para que sigas jugando. Es un juego cooperativo, sólo obtenés puntos si adivinás lo que el otro dibujó. Además, el juego no tiene final: en el instante que adivinás el dibujo arranca la siguiente ronda. No hay salida elegante, no hay forma de acordar por anticipado de detenerse después de cierta cantidad de rondas. Abandonar el juego significa abandonar a tus amigos.

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