Unas palabras sobre “La pureza de las palabras” de Jenny Erpenbeck

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Por Sebastián Lidijover

Los que no sabemos bailar vivimos la música con una intensidad que, para el resto, quizás pase desapercibida. No como algo que fluye, algo que hace del aire una masa con sustancia en la que uno es capaz de deslizarse. La música, para nosotros, es algo que queda atrapado en el cuerpo. Un pensamiento al que no podemos encontrarle las palabras para que salga, pero que está ahí. Vibrando.

Digo esto porque en La pureza de las palabras hay música. Una música que Erpenbeck construye con palabras y de las que quizás al principio uno no entienda el sentido, pero que pasadas las primeras tres o cuatro páginas ya no podemos dejar de leer. Dejar de escucharla.

Por momentos pareciera que algo estuviera desfasado. Una sensación hipnótica en donde las palabras llegan antes que su significado. Como si la autora hubiera ahondado en lo más profundo del lenguaje para construir la novela, ese lugar del lenguaje que está antes del lenguaje.

Lo que sucede en La pureza de las palabras sucede en un país inventado, un país que aunque no se diga nunca y la autora sea alemana, pareciera ser Argentina en la época de la dictadura.
La protagonista es una nena, cuyo padre es el encargado de poner el orden. Todo se cuenta desde su cabeza. A veces como pensamientos y palabras que la atraviesan. A veces como diálogos que logran salir a la superficie. Que pintan un mundo lleno de sol y belleza pero también de oscuridad y de imágenes perturbadoras.

Hablé de música y de baile.
Lo primero está en el libro, de la misma forma que está en la poesía. Lo segundo es una metáfora para decir que las palabras tienen su consecuencia, su forma de resonar en los cuerpos en busca de una salida.

  8 comments for “Unas palabras sobre “La pureza de las palabras” de Jenny Erpenbeck

  1. Fernando
    06/10/2014 at 20:41

    Impecables Sebas ! Felicitaciones . Ojala nos llegue pronto el libro.

    • Sebastián Lidijover
      06/10/2014 at 21:02

      Muchas gracias. Ojalá :)

  2. 06/10/2014 at 23:59

    Lo leí. Es impactante. Te atrapa con ese juego de imágenes (para vos Seba serían como notas musicales), con esas luces de colores, y cuando ves el monstruo ya no tenés salida. Es una Argentina de ficción, tanto como la que se vivió en esa época. De ficción de terror.

    • Sebastián Lidijover
      07/10/2014 at 14:27

      Me gustó lo de que cuando ves al monstruo ya no tenés salida. Es tal cual.

  3. Claudia Cabrera
    20/10/2014 at 21:59

    Y habría que felicitar mucho a María Tellechea, autora de la traducción al español y creadora del hermoso lenguaje con el que se construye la novela en nuestro idioma.

  4. ladyvina
    12/11/2014 at 22:21

    Acabo de cerrar el libro después de una lectura en un «sitting» como de dice en inglés cuando leés un libro de un tirón. Tiene el poder de hacer que el lector evoque su infancia, cuando las palabras eran su construcción del mundo y en este caso, ummm mundo que nos toca de cerca. Impecable traducción que, sin saber alemán, me atrevo a decir no ha perdido ningún detalle y ha sabido sostener el impacto de cada frase. Híper recomendable.

  5. 10/12/2014 at 19:53

    a mì me hipnotizò, no pude parar de leerlo, y leì casi todo el libro en voz alta a mi novio. me quedo con ganas de saber algo màs sobre la autora. viviò en argentina? el lugar que se describe en el texto pareciera ser mendoza

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